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Elisabeth Bathory, una asesina despiadada

Bathory

BathoryElisabeth Bathory es, sin duda, una de esas mujeres recordadas por sus crímenes y protagonistas de la crónica negra más profunda.

Hoy queremos contarte la historia de una mujer, como poco, impresionante.

Seguro que estás acostumbrada a escuchar historias de crónica negra, de asesinas y de desapariciones extrañas, pero es otro nivel.

Contamos con Valeria Surcis, locutora y creadora de Sucesos y Crónica negra.

Vamos a conocer a Elisabeth Bathory de su mano.

Así que, si tienes curiosidad por la crónica negra más profunda, no te pierdas nuestro podcast de hoy..

¡Descubre a este estraño y curioso personaje!

¿Quién fué Elisabeth Bathory?

BathoryElisabeth Bathory fué una noble de Transilvania que protagonizó una historia especialmente espeluznante.

Fué una de las personas más crueles de la época, a pesar de que en ese tiempo, sobre comienzos del siglo XVI, era más común de lo que nos gustaría.

Para que te hagas una idea, se le atribuyen más de 600 asesinatos de muchachas de entre 9 y 16 años.

Todo ello, además de por una mente enferma, derivaba por una obsesión desmedida por la belleza.

Descenciente de Drácula, también era llamada la vampiresa, a pesar de que no bebía la sangre de sus víctimas.

En este caso, se bañaba en ella, como ritual para conservar la belleza de la juventud.

Era una condesa muy conocida, perteneciente a una familia marcada por el incesto y la consanguinidad entre cónyuges.

De ello, se deriva la creencia de que la familia era cruel por naturaleza, en eso, en la crueldad, Elisabeth Bathory destacó, incluso, desde niña.

Se dice que era una persona bellísima, de tez blanca, considerada una belleza de la época.

La mezcla de la ansiedad por la belleza y la crueldad, da como resultado una historia que pone la piel de gallina.

Un matrimonio concertado

Elisabeth fue prometida muy joven, con 10 años, concretamente, con su primo.

En esta época, lo más habitual entre la nobleza es que el hombe se dedicase a la guerra, mientras que ella se quedabe en casa.

Y eso fué lo que sucedió, pero con alguna curiosidad.

Cuando una niña era prometida, se la enviaba a casa de su suegra, para que hiciese de ella una buena esposa.

Además sufría unas migrañas horribles.

Estas migrañas solo se aliviaban mordiendo a sus criadas.

Además le ponían un pichón recién asesinado en la frente para aliviarla, tenía que sentir la sangre caliente en la frente para evitar la dolencia.

Sin duda, ya bastante salvaje.

La madre de su prometido quedó horrorizada, a pesar de no llevarse bien, la educó y le enseñó a asearse, cosa poco común en esa época.

En ese momento, nuestra protagonista ya sabía apreciar su belleza y, de aquí en adelante, buscará conservarla, más aún, después de un hecho inesperado.

Lo curioso es que el matrimonio fué feliz.

Ambos eran igual de crueles y despiadados.

Aficionada a la magia, escribía cartas de amor y hechizos, aderezadas con sustancias psicotrópicas.

Lo único que el marido le pidió, fué que no quería saber nada de lo que hacía con sus criadas.

El comienzo de la locura

BathoryUn buen día, yendo a caballo por el bosque, junto a un ciervo, encuentra a una anciana, que ella reconoce como una bruja.

Esta mujer, al verse burlada por sus arrugas y ancianidad, le dijo : «Tu, algún dias serás como yo».

De aquí nace la macabra historia de Elisabeth Bathory.

En su obsesión por mantenerse joven y bella, tomó las palabras de la anciana como un hechizo.

Quizá fuese su mente enferma, quizá casualidad, pero, este hecho desató en ella algo incontrolable.

Un día, mientras, haciendo gala de su crueldad habitual, abofeteó a una de sus damas de compañía por colocarle mal el pelo, ésta comenzó a sangrar por la nariz.

La sorpresa llegó cuando Elisabeth se fijó en que, en la parte de la mano en la que había caído la sangre de la criada, la piel se veía más regenerada y suave.

La gran idea llegó: bañarse en sangre rejuvenecía la piel.

Tras la muerte de su marido, Elisabeth pierde la cabeza y comienza a dejar un rastro de muerte, además de por conservarse bella, por diversión.

Por esta época, la condesa Bathory contaba con 44 años.

Una de sus «brujas» de confianza, le dijo que la sangre debía ser de aristócratas.

Con la excusa de la soledad, tras la muerte de su marido, las familias nobles e, incluso chicas de la calle o criadas, fueron enviadas para hacerle conpañía.

Elisabeth Bathory, la torturadora

Sus torturas fueron muchas y de tipo muy variado.

Desde castigar a sus criadas untándolas con miel y atarlas a un árbol para que las devorasen las abejas, hasta arrancarles trozos de carne a mordiscos.

Sin embargo, hubo una máquina especialmente usada por la condesa: La dama de hierro.

Este instrumento de torutura, no era otra cosa que una especie de estructura de hierro con forma humana, decorada con un collar y muchísimos detalles, especialmente llamativa.

Cuando alguien se acercaba a la dama, ésta la abrazaba provocando heridas muy graves.

Para aprovechar la sangre de estas heridas, la dama de hierro estaba conectada a unos tubos que dirigían la sangre hacia un barreño.

Era tal el aprecio que tenía por esta máquina que, incluso, le colocó la cabellera de una de las chicas a las que asesinó.

Guardaba lo que ella llamaba «las mujeres en conserva», es decir, la sangre que acumulaba y, por supuesto, la calentaba para darse un buen baño.

Su castillo, ubicado en lo que hoy es Eslovaquia, a unos 93 km al norte de Bratislava, se convirtió en un verdadero matadero.

La caída de Elisabeth Bathory

BathoryQuizá hubiese podido librarse de ser condenada, ya que, en la época, la crueldad no era algo tan castigado, sobre todo, entre personas de cierto poder.

Sin embargo, la condesa cometió un error: tocar a la aristocracia.

Ella era poseedora de muchas tierras y, según si criterio, de todo y todos los que habitaban en ellas, pero no tenía ejercito.

Por el contrario, muchas de las familias nobles a las que arrancó alguna hija, si que lo tenían.

Un error de cálculo por parte de alguien tan meticuloso.

Cuando estos nobles comienzan a notar algo raro, irrumpen en su casa.

Además de los instrumentos de tortura y un montón de cadaveres, encontraron mujeres aún vivas, torturadas, en distintos estados.

La condesa se negó a declarar en el juicio, pero los mayordomos sí lo hicieron.

Sus tres «brujas» de confianza fueron condenadas a la hoguera y , el resto de sirvientes y sirivientas, también fueron concenados a distintas penas.

Ella se defendió diciendo que podía disponer de su gente como quiesiera.

Para Elisabeth Bathory solo existian dos temores: era clausrofófica y además tenía miedo a la oscuridad.

Ante la imposibilidad de condenar a muere a una noble, la condenaron a confinamiento en su propio castillo, recibiendo solo pan y agua por una rendija.

Cuatro años aguantó así, emparedada, apenas sin comida y viviendo enre sus propias heces.

Antes de morir, incluso redactó un testamento.

El rey Matías II de Hungría fué quien redactó la sentencia y quien se apropió de todos sus bienes.

Su cadáver fue enterrado en su señoría, aunque no se sabe donde está su tumba exactamente.

Descubre más en nuestro podcast de hoy

Hay muchísimos detalles de esta historia que no caben en un solo post, así que te animamos a que escuches nuestro podcast de hoy.

En él descubrirás, muchas cosas más acerca de este macabro personaje.

Te hemos hablado en muchas ocasiones sobre personajes oscuros y despiadados, pero esta mujer se lleva la palma.

Descubre mas sobre ella, su descendencia y sus actos. Es realmente interesante.

Te recomendamos en especial un libro : La Condesa Sangrienta.

Un libro especialmente bien ilustrado que te parecerá especialmente interesante si te gustan este tipo de historias.

Como siempre, gracias por estar ahí.

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